La vinculación de la Virgen de las Viñas como patrona de la industria de la cerveza en España tiene un origen burocrático y sindical que se remonta a mediados del siglo XX.
En el año 1949, la Virgen de las Viñas fue proclamada oficialmente patrona del Sindicato Nacional de la Vid, Cervezas y Bebidas. Durante el régimen franquista, la organización económica y laboral del país se estructuraba a través del sindicalismo vertical, agrupando en un mismo sindicato obligatorio a todos los trabajadores y empresarios de sectores afines. Debido a que la producción de vino, cerveza y otras bebidas espirituosas compartían la misma categoría sindical, la advocación mariana ligada tradicionalmente al campo y a los viñedos acabó amparando también de forma oficial a los profesionales de las fábricas de cerveza.
A raíz de este nombramiento, la festividad de Nuestra Señora de las Viñas se consolidó en el sector con las siguientes particularidades:
Celebración laboral: Tradicionalmente se conmemora cada 10 de septiembre. En los convenios colectivos históricos del sector cervecero (y en muchos vigentes, que suelen trasladarla al segundo viernes de septiembre), este día quedó fijado como festivo para sus trabajadores.
Beneficios para los empleados: Durante décadas, esta festividad se celebraba en las grandes plantas industriales del país con gratificaciones extraordinarias (la famosa «paga de la patrona»), comidas de gala en los comedores de las fábricas, torneos deportivos internos y jornadas de convivencia campera.
Aunque la relación original del nombre evoque directamente al mundo del vino y la uva, el paraguas del antiguo sindicato nacional unificó ambas industrias bajo una misma protección espiritual y un mismo calendario laboral que los trabajadores cerveceros han mantenido por tradición.
El origen e historia de la talla de la Virgen de las Viñas en sus sedes principales como Aranda de Duero o Tomelloso.
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